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Artículo: Esperanza para la virginidad perdida.

  • Foto del escritor: Por Él & Para Él
    Por Él & Para Él
  • 18 feb 2019
  • 4 Min. de lectura


Desde niña crecí asistiendo a la iglesia cristiana y también a un colegio con fuertes principios bíblicos. A medida que pasaban los años, llegué a la adolescencia y las conversaciones sobre sexualidad comenzaron a ser constantes. Doy gracias a Dios por las influencias que tuve- y sigo teniendo- respecto a la sexualidad y concretamente, sobre llegar virgen al matrimonio si Dios lo ha preparado para mi.


Sin embargo, el mensaje que el mundo grita es totalmente opuesto al que acabas de leer. Desde canciones hasta publicidad, nuestra cultura alude a que perder la virginidad antes del matrimonio no tiene nada de malo e incluso, nos motiva a seguir los instintos del corazón considerando poco- o nada- las posibles consecuencias.

Este blog es para tí: sea que hayas iniciado tu vida sexual fuera del matrimonio o quieras vivirla con tu cónyuge, este contenido puede fortalecerte y ayudar a otros en necesidad. Hermano o hermana, no estás solo(a) en la batalla de la pureza sexual y en la tarea de conocer a Cristo.


Antes de seguir, quiero que tengas presente que si eres un hijo de Dios, el propósito de tu vida en esta tierra es el mismo que el mío: darle gloria a Dios (1 Corintios 10:31), hacer discípulos y predicar el evangelio (Mateo 28:19). Si no tienes claro el mensaje del evangelio o en qué consiste el cristianismo, por favor ve a este blog: ¿Qué es el Evangelio?; y luego regresa a este.




Al entender la maravilla del evangelio y cuán grande es el regalo de Dios al darnos a su hijo y su sacrificio por el pago de la deuda eterna por nuestro pecado, librarnos del infierno y darnos una identidad y propósito en la vida, debe brotar de nuestro corazón transformado el deseo de vivir conforme a su voluntad y darla a conocer a otros. Es de aquí de donde debe nacer el deseo por la obediencia y la santidad: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16) y esto incluye el área de la sexualidad, el amor y las relaciones interpersonales.


Dios es el autor, diseñador y creador del sexo y dejó por escrito el manual para entenderlo (2 Timoteo 3:16). A diferencia de la opinión general, Dios no creó el sexo para el noviazgo, la amistad, como una fuente de empleo, para la satisfacción personal o para llenar algún vacío emocional.


Dios creó el sexo exclusivamente para ser disfrutado en la unión matrimonial entre un hombre y una mujer, fuera de ese contexto es que vemos a hombres y mujeres viviendo las consecuencias de la culpa, tristeza, enfermedades, embarazos no deseados, vergüenza y temores tras haber “despertado el amor antes de tiempo” (Cantares 2:7) Tan triste y agobiante como es lo que acabas de leer, te tengo buenas noticias: un pasado amargo no significa un futuro amargo. Dios ofrece en la Biblia perdón, propósito, guía y restauración:


1. Confiesa tu pecado en arrepentimiento.


Dios dice claramente que si le confesamos nuestros pecados Él es fiel y justo para perdonarnos y librarnos de toda maldad (1 Juan 1:9). Sí, esto incluye tu pecado sexual. Estas son increíbles noticias, cuando venimos a Dios en arrepentimiento, él ofrece perdón gracias a Jesucristo, quien murió por el pago de tu pecado, y la Biblia dice que Dios no ya se acordará más de Él.

El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados. Miqueas 7:19


2. Busca ayuda.


En la Biblia encontramos también que un verdadero arrepentimiento resultará en un cambio notable de hábitos (Lucas 3:8-14) y que somos el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:27) que busca vivir una vida santa en obediencia a Dios. No estás solo y antes bien, dentro de la comunidad de creyentes a la que perteneces vas a encontrar personas buscando crecer en santidad. Rendir cuentas a alguien (pastor, anciano, otro creyente maduro, tus padres) será efectivo ya que encontrarás genuino amor e interés para ayudarte, orar por tí y recordarte el evangelio cuando sea necesario. Evita también toda situación que pueda llevarte a pecar, sobre todo estar solo(a) en sitios inapropiados con tu novio(a) si te encuentras en una relación.


3. Renueva tu mente con la verdad de Dios.


Una vez tengas un mentor en quien confiar y tengas clara la verdad del perdón de Dios, ¡no te detengas! La lucha es real y solo va a terminar cuando entremos a la eternidad con Cristo en el cielo, hasta entonces, esfuérzate por alimentar tu vida de la verdad de Dios con: oración privada, estudio de la Biblia, compañerismo en la Iglesia con tu grupo cercano de hermanos, prédicas edificantes, libros de contenido sólido, etc. Te ayudarán a mantener siempre la mirada en Cristo para que puedas conocerlo y darlo a conocer.


¿Tienes algo para decir? Te leo en los comentarios.



Nota del editor: Los pensamientos y convicciones expresadas aquí son propias del autor/a. No representan necesariamente el pensamiento global del ministerio, aunque sí se ve identificado con lo que creemos.


Acerca del autor.

Aranza Erazo nació en México pero reside en Colombia desde temprana edad. Es miembro de la Iglesia Bautista Reformada Decisión Jesús en la ciudad de Cali y es graduada del Seminario en Conocimientos Teológicos de la misma. Aranza es Licenciada en Lenguas Extranjeras Inglés-Francés de la Universidad del Valle. En su tiempo libre, disfruta de la enseñanza y el discipulado sobre la feminidad bíblica y el diseño de Dios para el amor, las relaciones amorosas y la identidad en Cristo.

 
 
 

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