Artículo: ¿Qué es el Evangelio?.
- Por Él & Para Él

- 3 feb 2019
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En el principio, Dios creó al ser humano y su relación con él era perfecta hasta que el hombre pecó. Ahí, dicha relación se rompió totalmente colocándose una barrera entre Dios y los hombres, esto es lo que conocemos como pecado.
Ya que Dios es tres veces Santo, no tolera el pecado y tampoco puede tener relación alguna con el. Es por esta razón que Romanos 3:23 dice: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” y además, Dios también es justo y por tanto debe castigar el pecado. Si no lo hiciera, dejaría de ser Dios y es así como vemos en Romanos 6:23 que “la paga del pecado es muerte”.
Hasta este momento vemos que es imposible para una persona pecadora (como todos los seres humanos) acercarse al Dios Santo y Justo. En el Antiguo Testamento vemos cómo Dios se fue revelando y mostrando la única forma en que una persona pecadora se pueda acercar a su presencia. Todo el Antiguo Testamento muestra la incapacidad total del ser humano de cumplir las demandas de un Dios Santo y cabe anotar que después de que da la ley a Moisés, inmediatamente le mostró cómo debía ser el sistema sacrificial para pedir perdón por los pecados del pueblo, todo esto demostrando y confirmando que el hombre es incapaz de cumplir perfectamente la ley de Dios que Él demanda.
Esto lo vemos también en Santiago 2:10 “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos” donde se concluye que ningún ser humano puede cumplir la ley de Dios ya que todos somos pecadores. Esto es es lo que las Escrituras quieren resaltar en todo el Antiguo Testamento: la incapacidad total de los hombres para acercarse a Dios.
Ahí se afirma que todos somos merecedores del castigo de Dios enseñado en las Escrituras: la separación eterna de su presencia llamada infierno recibiendo la ira de Dios por el pecado. Estas son las malas noticias que debemos tener claras para que el evangelio confirme las buenas noticias de Dios. Solo hasta que entendamos esta verdad bíblica nos postraremos ante el Dios Santo y le diremos “¡NECESITO UN SALVADOR!”.
Hemos visto que Dios es Santo, Santo, Santo y Justo pero también tiene grande gracia y misericordia. Por esto Él mismo da la provisión para que seamos salvos y reconciliados con Él: Él envía a su hijo quien se hace carne, cien por ciento Dios y cien por ciento hombre pero sin pecado.
Solo Él [Cristo] podía cumplir y solo Él cumplió las demandas de la santidad de Dios, solo Él vivió una vida perfecta y nunca pecó, solo Él podía ser el sacrificio perfecto para morir por pecadores como nosotros y así lo hizo. Es en la cruz donde vemos la Santidad de Dios, su Justicia y también su Amor y su Gracia.
Cristo vivió la vida perfecta que nosotros no podíamos vivir y murió en la cruz recibiendo toda la ira de Dios que merecían los pecados de sus ovejas. Cuando Jesús dice “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?”, es porque en ese momento una relación de eterna unión ahora estaba quebrantada, no en esencia, pero sí en relación Padre – Hijo.
En ese momento el Señor Jesucristo recibía toda la ira de Dios por los pecados de las ovejas por las cuales murió, es así como Cristo recibió el mismo infierno que sus hijos merecíamos. Después menciona las palabras que resumen el Evangelio: “CONSUMADO ES”, todo ha sido pagado. No hay nada más que añadir, la deuda fue cancelada. Por eso dice Hebreos 10:19-23 “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” Nada podemos adicionar a la obra perfecta de Cristo.
Soy un vil pecador que nunca podré cumplir toda la ley de Dios pero Cristo sí lo hizo y cuando deposité toda mi confianza en Él por la obra del Espíritu Santo en mi vida, las Escrituras me dicen que Dios me perdona, me justifica, me adopta como hijo y me regala la vida eterna. Es una ofensa aún más grande para Dios cuando tratamos de adicionar algo por nuestra salvación. ¡La vida eterna es el regalo más maravilloso que pudiéramos recibir, Dios dio a Su propio Hijo en la cruz para conseguirla y por lo tanto, ofrecer algo adicional a ella, ciertamente, pisotea Su amor. ¡Ven a Cristo, ven a Cristo¡ ¡ven a Cristo en arrepentimiento y fe, deposita toda tu confianza en Él y vive para glorificarlo!
Nota del editor:
Los pensamientos y convicciones expresadas aquí son propias del autor/a. No representan necesariamente el pensamiento global del ministerio, aunque sí se ve identificado con lo que creemos.

Acerca del Autor.
Danilo Campo es cristiano hace veintidós años, esposo de Diana, padre de Sara y Josue, miembro de la Iglesia Bautista Reformada Decisión Jesús (Cali, Colombia) y graduado del Seminario en Estudios Teológicos de la misma. Actualmente cursa la Licenciatura en Teología en el Seminario Reformado Latinoamericano.




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