Articulo: El pecado del aborto.
- Por Él & Para Él

- 15 feb 2019
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 11 mar 2019
Hace algunas semanas los medios de comunicación dieron a conocer una devastadora noticia: el estado de Nueva York aprobó el aborto sin importar las semanas de gestación, esto es, la interrupción del embarazo con la intención expresa de que el feto NO sobreviva. Es necesario que todo aquel que siga a Cristo entienda que esta práctica es y siempre será un horrendo pecado y la peor forma de maltrato infantil. Aquí te explico algunos motivos para poder defender una posición en contra del tema.
Es cuestión de vida
El aborto es un asesinato. Punto final. Es muerte a un ser viviente hecho conforme a la imagen y semejanza de nuestro buen Dios (Génesis 1:26). De acuerdo con Miguel Núñez, pastor, teólogo y médico infectólogo, desde el momento de la concepción el ser que se desarrolla dentro de una mujer es biológica y espiritualmente diferente y separado de la madre aunque lo lleve en su vientre. Estos dos cuerpos tienen dos corazones, dos cerebros y dos constituciones genéticas diferentes. Ambos son seres vivientes formados por Dios y todo atentado contra su vida será siempre un homicidio.
Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre.
Salmo 139:13
Es cuestión de amor.
Uno de los argumentos más comunes es la autonomía de la madre para interrumpir el embarazo bajo el pretexto de que puede hacer con su cuerpo según le convenga. Algo así como “puedo hacer con mi cuerpo lo que quiera.” Cambiemos un poco la historia bajo la misma premisa: Supón que hoy decides beber licor y sin planearlo te embriagas. Enciendes tu auto y conduces a casa pero causas un accidente donde muere una persona, las autoridades te declaran culpable por su asesinato y te defiendes diciendo que es tu cuerpo, que tú decides qué hacer o no con él. Aun así, vas a prisión.
¿Qué diferencia hay con el aborto? Ninguna. El aborto destruye intencionalmente una vida. Aunque las campañas pro abortistas buscan obtener abortos seguros, gratis y libres, en realidad todo eso es falso. En el aborto “seguro”, seguro alguien muere. En el aborto “gratuito”, alguien lo paga y muy caro y en el aborto “libre”, alguien no eligió. En el aborto legal, el derecho a la vida NO se respeta y la ira de Dios está presente:
Maldito el que recibiere soborno para quitar la vida al inocente.
Deuteronomio 27:25
Es cuestión de lógica.
Existen causas legales para el aborto que necesitamos entender y establecer un argumento en contra de ya que debemos defender lo que Dios defiende y rechazar lo que Él rechaza. A continuación, tres médicos nos darán aportes significativos para leer atentamente.
Cuando hay malformaciones del feto.
“Una madre no puede decidir matar a su hijo porque está enfermo y vulnerable en su útero. Es el momento en que su hijo más lo necesita. El aborto provocado por una malformación congénita es eutanasia intraútero. No se sana la criatura descuartizándola, desmembrándola, quemándola, succionándola dentro del útero. Es un procedimiento cruel, retrógrado e inhumano”.
Dr. Ariel Pérez, Anestesiólogo.
Hay una vida dentro o fuera del útero, una vida con imperfecciones y afecciones médicas que no son excusa para matar antes o después del parto. ¿Sería apropiado entonces asesinar a las personas que hoy viven con discapacidades? ¡POR SUPUESTO QUE NO! Si se tratara de matar a las personas con algún tipo de imperfección, nadie quedaría vivo en el planeta tierra. No hay nadie perfecto, solo Dios.
Cuando el aborto es resultado de una violación o incesto.
Un trauma no se cura con otro trauma. Una madre no puede decidir matar a su hijo porque fue concebido en un acto bestial de violación o incesto. Su hijo no estaba presente en el momento del repudiable acto y no tiene la culpa de que su padre es un violador o un incestuoso. No se sana la criatura descuartizándola, desmembrándola, quemándola, succionándola dentro del útero. Es un procedimiento cruel, retrógrado, inhumano, más cuando el condenado es inocente; es eutanasia intraútero.
Dra. Rosario Almanzar, Pediatra Endocrinóloga y Nutrióloga Clínica.
Cuando el aborto pone en peligro la salud de la mujer.
Cuando la vida de la madre está en peligro y la única alternativa médica es el desembarazo, el médico actúa aún a sabiendas que habrá un efecto colateral que lesionará al feto o al embrión. En este caso no es un aborto provocado (asesinato) sino un acto ético-médico legal. No existe el aborto terapéutico; la terapia es para sanar, no para matar. Dra. Xenia Castillo, Neonatóloga.
¿Qué hacer?
1. Predica el evangelio y haz discípulos (Mateo 28:18-20).
Imaginar la cantidad de abortos practicados en clandestinidad y legalidad es algo que duele profundamente el corazón de los hijos de Dios y principalmente el de Nuestro Buen Padre que está en los cielos. Debemos recordar constantemente que es el pecado de este mundo caído lo que causa el aborto y la lucha de quienes lo defienden. Sin embargo, como expresó hace un tiempo Ellissa Baird, existe verdaderamente una única solución ante el mal de este mundo: Jesucristo. Ser adoptado en la familia de Dios y conocer el perfecto amor de Nuestro Padre Celestial.
El pecado del aborto es consecuencia de la muerte espiritual del ser humano. Somos ciegos por naturaleza y jamás nos acercaremos a la Biblia para admirar y valorar el maravilloso regalo de la vida que solo Dios tanto da como quita. Por esto, el mayor regalo y la más grande necesidad que todo hombre pueda tener- en el vientre y fuera de él- es la necesidad de un Salvador. Cuando predicamos el evangelio en el contexto del aborto lo llamamos por lo que es: un pecado a los ojos del Dios que necesita ser perdonado a través de Cristo.
Llegará el día y la hora en que daremos cuenta ante Dios por cuanto hicimos en la tierra. Ahí, tanto practicantes como no practicantes del aborto o de otro pecado serán declarados culpables. La ira de Dios será derramada a los pecadores en el infierno por la eternidad a menos que clamen al mismo Dios por perdón en Cristo, para que su vida perfecta les sea atribuida y contada como propia en sustitución. Presta atención si quieres vivir. Dios mismo proveyó un medio en el que mostró Su justicia y Su bondad. Nosotros violamos sus mandatos, pero Él se hizo hombre para pagar el castigo. Jesús sufrió y murió en la cruz para satisfacer lo que sus mandatos de Dios Padre demandaban.
Teniendo esto en mente, ¿cuál sería un precio justo que podría pagarse para vivir eternamente con Dios en el cielo? En verdad, no lo tiene, no tiene precio. Sin embargo, si confiamos en nuestra propia bondad para entrar en el cielo, le estamos diciendo a Dios: "Yo debería entrar en el cielo porque he hecho el bien - me he ganado la entrada". Si mueres sin haberte arrepentido de tus pecados, no habrá una segunda oportunidad. Enfrentarás la justicia de Dios y terminarás en el infierno para siempre. Así que, confiesa tus pecados a Dios, arrepiéntete de corazón, cree que Cristo puede salvarte, y pasarás de muerte a vida. Te ruego que no mueras sin Cristo.
2. Infórmate. Habla del tema con tu pastor y miembros de tu Iglesia local.
Hace un tiempo escuché la frase “…quizá tu pastor no sea famoso o no tenga muchos seguidores en las redes sociales pero de seguro es un pastor fiel a Cristo y al evangelio.” Si esto es así, valora a tu pastor y conversa con él a profundidad del tema. Si por ignorancia u orgullo llegaste a practicar o defender el aborto, no olvides que hay esperanza y perdón en Cristo (1 Juan 1:9). Aun así, es probable que los estragos y consecuencias del aborto aún causen dolor en tu vida pero no estás solo, tu pastor y la congregación también están para orar contigo, animarte y ayudarte a crecer y vivir una vida santa bajo el estudio de la Biblia. No tengas en poco el consejo de un hombre disciplinado y conocedor de la Biblia para guiar al pueblo de Dios.
3. Defiende la adopción: el corazón del evangelio.
Romanos 8:15 dice que a quienes Dios salvó decidió adoptar. En el evangelio vemos una hermosa historia de adopción: Dios redime, salva, limpia y hace sus hijos a quienes no lo eran por la dureza de su corazón. Defender la adopción y practicarla es una predicación viva y real del evangelio al resto de personas sobre su necesidad de Cristo, del perdón de Dios y de una vida guiada por el Espíritu Santo. Clama a Dios por sed de estudiar este tema en tu iglesia y con otros creyentes. Un buen punto de inicio es la historia de Moisés.
4. Practica la misericordia como hijo de Dios.
Ten compasión y cuidado de las madres solteras, de las abusadas sexualmente o de las parejas que estén por tener hijos con alguna malformación. Timothy Keller menciona en su libro Ministerios de Misericordia que si queremos alcanzar al prójimo con el evangelio tenemos que expresar nuestra fe de manera activa, combinando obras de compasión con el evangelismo y el discipulado. No podemos limitarnos a expresar nuestro amor verbalmente, sino que debemos demostrarlo con nuestras palabras y con nuestras obras (1 Juan 3:17). Solo la iglesia de Jesucristo puede atacar la raíz de los problemas sociales y ministrar a las personas de forma integral.
Sólo el evangelio reconoce que el pecado nos ha arruinado tanto individual como socialmente y en dichas esferas sociales es donde hay necesidades palpables que debemos suplir. Cuando veamos a madres solteras, parejas estériles y niños sin un hogar, recordemos cuál era nuestra condición sin Cristo. Dios nos ha dado una riqueza grandiosa: El mismo. De ese mismo amor recibido, demos a otros con alegría recordando que nada nos pertenece, que de este mundo nada podemos sacar (1 Timoteo 6:7) y que Dios ama al dador alegre (2 Corintios 9:7). Para profundizar en el estudio de este tema, recomiendo altamente el libro mencionado anteriormente.
5. Ora a Dios por misericordia de tu nación.
Para terminar, recuerda que en la oración admitimos nuestra debilidad y necesidad del favor de Dios en cada momento. Al ver como el pecado destruye el comportamiento del hombre, recordemos la soberanía de Dios y la responsabilidad del creyente de expandir el reino de Dios y predicar sin temor a la oposición.
Bibliografía
Núñez, Miguel (2015, Julio 13). La realidad detrás del aborto. Descargado de https://integridadysabiduria.org/la-realidad-detras-del-aborto/
Keller, Timothy. Ministerios de Misericordia: Encarnando la Parábola del Hijo Pródigo. Editorial Poiema, 2017.
Nota del editor: Los pensamientos y convicciones expresadas aquí son propias del autor/a. No representan necesariamente el pensamiento global del ministerio, aunque sí se ve identificado con lo que creemos.
Acerca del autor.
Aranza Erazo nació en México pero reside en Colombia desde temprana edad. Es miembro de la Iglesia Bautista Reformada Decisión Jesús en la ciudad de Cali y es graduada del Seminario en Conocimientos Teológicos de la misma. Aranza es Licenciada en Lenguas Extranjeras Inglés-Francés de la Universidad del Valle. En su tiempo libre, disfruta de la enseñanza y el discipulado sobre la feminidad bíblica y el diseño de Dios para el amor, las relaciones amorosas y la identidad en Cristo.




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